jueves, 10 de septiembre de 2015

Quisiera ser como.....




Mirarnos con nuevos ojos

Al compararnos perdemos objetividad, no nos vemos de una manera integral sino reducidos a una o a unas pocas características. Tampoco vemos en nosotros todo lo bueno que tenemos.
Aprendamos pues, con mucha paciencia y caridad con nosotros mismos y con los demás, a vernos como Dios nos ve, a ser objetivos y sin el afán de calificarnos, sino con el deseo de descubrir nuestros dones y ponerlos al servicio de los demás. Un ejercicio muy recomendado para aprender a mirarnos correctamente consiste en hacer una lista de nuestras virtudes y reconocer cómo estas se manifiestan en nuestro quehacer diario.
¿Crees que Dios te mira? ¿Cómo crees que te mira?
¿Y tú, cómo te miras? Si te miras, claro está!
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